Subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre

Subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre

Después de su resurrección, Jesús no regresó a la vida de antes, sino que inauguró una existencia gloriosa. El Credo proclama que subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre, indicando que el Hijo ha entrado definitivamente en la gloria de Dios y que comparte su señorío sobre toda la creación.

La Ascensión no es una despedida triste, sino el cumplimiento de la misión de Cristo. Aquel que se hizo hombre, murió y resucitó, lleva ahora nuestra humanidad al corazón mismo de Dios.

No se trata de un viaje físico por las nubes, sino de un misterio espiritual:

  • Jesús entra en la plenitud divina.
  • Su humanidad es glorificada.
  • Abre el camino para todos nosotros.

Con la Ascensión:

  • el cielo queda abierto para la humanidad,
  • nuestra naturaleza es elevada,
  • se inaugura un nuevo modo de presencia de Cristo.

“Voy a prepararles un lugar” (Juan 14,2)

Esta expresión significa:

  • que Jesús comparte el poder y la gloria de Dios,
  • que es Señor de la historia,
  • que intercede por nosotros.

Cristo no se desentiende del mundo; desde el Padre:

  • guía a su Iglesia,
  • acompaña a cada creyente,
  • reina con amor y misericordia.

“Cristo Jesús… está a la derecha de Dios e intercede por nosotros” (Romanos 8,34)

Al estar a la derecha del Padre:

  • nada escapa a su mirada,
  • el mal no tiene la última palabra,
  • la historia camina hacia Él.

Jesús glorificado es:

  • Rey del universo,
  • Cabeza de la Iglesia,
  • esperanza de la humanidad.

La Ascensión nos revela nuestro destino:

  • fuimos creados para la comunión con Dios,
  • nuestra patria definitiva es el cielo,
  • la vida presente es peregrinación.

Donde está Cristo, estamos llamados a estar también nosotros.

Este artículo del Credo nos invita a:

  • vivir con mirada de eternidad,
  • no absolutizar lo pasajero,
  • confiar en el señorío de Cristo,
  • trabajar por un mundo según el Evangelio.
  • ¿Vivo pensando solo en lo terreno o en lo eterno?
  • ¿Confío en que Cristo guía mi historia?
  • ¿Camino hacia el cielo con mis decisiones diarias?

Señor Jesús,
que subiste a los cielos
y estás a la derecha del Padre,
aumenta en mí el deseo del cielo.

No permitas que me ate a lo pasajero,
hazme vivir como peregrino de la eternidad
y como testigo de tu Reino en la tierra.
Amén.

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